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Las 4 claves para empezar el día de buen humor

¿Te has parado a pensar que mal nos va el día cuando nos levantamos con el “pie izquierdo”? Hay días en los que no sabemos bien porqué o, quizás por una acumulación de muchas cosas, te levantas de mal humor. Esos días parece que todo te va mal. Te levantas de la cama de mal humor, te arrastras hasta el lavabo medio dormido y si encima te tropiezas o te haces daño el cabreo está asegurado. Sin embargo, hay otros días en que, quizás porque hayas dormido mejor o quizás por cualquier otra razón, te levantas de buen humor y el día es totalmente diferente al ejemplo anterior. Te levantas con energía, cargado de positivismo y parece que nada pueda frenarte. Es una sensación fantástica. A todos nos encanta levantarnos de buen humor y empezar el día con esa actitud positiva tan reconfortante. Pues bien, si no siempre te levantas así, hoy vas a descubrir las 4 claves para “darle la vuelta a la tortilla” y empezar el día de buen humor.

Toma nota:

Clave 1. Duerme y descansa

La base para empezar el día con buen pie es levantarse descansado y habiendo tenido un sueño reparador que te de esa vitalidad que necesitas para empezar el día. Así que no te acuestes muy tarde, recuerda que al día siguiente estarás muerto, te levantarás tarde y saldrás corriendo. Así es casi imposible empezar el día de buen humor.  Si consigues dormir entre 7 y 8 horas al día siguiente nadie ni nada podrá contigo.

Clave 2. Levántate con tiempo

Puede que seas de esos que les encanta parar el despertador cinco minutos más, y luego, otros cinco minutos más, e incluso otros cinco más. Piensa que esos 15 minutos de más que te quedas en la cama no te van a quitar el sueño, lo que si van a hacer es que vayas corriendo y que por lo tanto, te olvides de algo importante que tenías que coger o hacer, que no saborees el desayuno o que ni siquiera te dé tiempo a darle un gran achuchón a esa persona con la que vives. Y además de todo esto, encima, llegas tarde. ¿Hay peor manera de empezar el día? Prueba a levantarte con un poco antes, disfruta y saborea cada momento, y sal de casa con tiempo. De esta manera no te cabrearás si el metro se retrasa unos minutos o no irás por la carretera enfadado o pitando a todo el mundo. Además, si sales con tiempo, puedes aprovechar para leer en el metro ese libro que llevas tiempo queriendo leer y que nunca encuentras el momento, o quizás escuchar música relajado en el coche. Pruébalo y nota la diferencia.

Clave 3. Observa tu alrededor y agradece

El próximo día, cuando te levantes de la cama, observa tu alrededor, observa todo lo que tienes, todo aquello que forma parte de tu vida y que ya es tuyo. Mira a las personas que viven contigo y da gracias porque están ahí, contigo. Mira tu casa, tu hogar, y da gracias por tenerlo y por la seguridad que te ofrece. Piensa en aquello que tienes y que si no tuvieras lo echarías de menos, como puede ser un trabajo, un amigo especial, un coche, etc. Incluso agradece las cosas más sencillas pero que te proporcionan bienestar como puede ser el café de ayer con un amigo, la charla en la mesa con tu pareja, un beso de tu hija antes de dormir. Estos son solo ejemplos, haz tu lista y ya verás como a medida que vayas haciéndolo te saldrán más y más cosas para agradecer. Con este ejercicio obligamos al cerebro a olvidarse de los problemas, a dejar de centrarse en la queja y le hacemos focalizarse en lo positivo, en aquello que ya tenemos y que muchas veces se nos olvida valorar. Cuanto más hagas este ejercicio más fácil te resultará centrarte en los pequeños detalles, saborearlos, disfrutarlos y dar las gracias porque ya forman parte de tu vida.

Clave 4. Programa tu día

Habiendo hecho el ejercicio anterior tu espíritu y tu estado emocional han subido de frecuencia, te sientes mucho mejor. Este es el mejor momento para programar tu día. Piensa o di en voz alta como va a ser tu día. Podría ser algo así: “Hoy es un día fantástico, lleno de oportunidades y de alegría.” Y luego pon algo específico de tu vida, como por ejemplo: “la reunión con mi jefe está llena de oportunidades de desarrollo para mí. La reunión transcurre de manera tranquila y siento como me tienen en cuenta y como me valoran”. Sigue tanto como quieras. A partir de aquí, sal a la calle y estate atento a esas sincronicidades o “casualidades” que te harán ver cómo se va cumpliendo tu programación. No te preocupes si las cosas no salen al cien por cien como tú has dicho, todo llegará. Lo importante es ir viendo como suceden esas pequeñas cosas que te harán ver que está funcionando, que has programado tu día.   Pues nada, ahora ya sabes, pon en práctica estas cuatro claves y empieza el día de buen humor, cargado de energía positiva y sal a la calle con el total convencimiento de que las cosas te irán fenomenal. Te aseguro que si haces esto ya tienes una gran parte ganada. No lo dejes, ponlo en práctica mañana mismo y cuéntame que tal.