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ATRÁS

|VIDEO| Lo que el mobbing nunca me quitó

¿Has oído hablar del mobbing? ¿Sabes lo que es el acoso laboral? Yo, antes, sólo lo había oído, había escuchado hablar de él, pero nunca lo había sufrido.  Mi experiencia con el acoso laboral fue realmente escalofriante. Perdí toda la confianza en mi, en mis recursos, en mi persona. No me reconocía. Pensaba que era una persona incapaz de hacer nada bien por mi misma, ni siquiera darle de comer a mi bebé o cambiar un pañal. Hasta ese punto llegué. Sólo por resumirte un poco lo que pasó durante ese año de fuerte acoso, te diré que nadie en la empresa me podía hablar. Aquellas que eran mis amigas, tenian prohibido hablarme o hacerme cualquier tipo de gesto de cariño. Esto lo sé porque me las encontraba en el lavabo y ahí me lo explicaban, o cuando me llamaban a casa después del trabajo. Siendo la jefa de personal, me habían degradado al último eslabón. Las becarias me daban ordenes y yo debía obedecerlas. ¡Una de mis tareas era destruir el papel que se encontraba en la papelera! Bueno, sólo te explico algunos detalles para que sepas que realmente fue horrible para mi, y que llegué a lo más hondo. Pues, y aquí viene lo bueno, incluso habiendo tocado suelo, siempre hubo una parte que no me pudieron quitar. Mi SER. Lo que yo soy realmente, mi yo interior, mi misión en la vida, y mis valores. ¿Por qué te digo todo esto? Para que sepas que si tú, como yo en aquel momento, te encuentras en un momento de desesperación donde parece que no hay salida, que estás hundido y que nunca cambiará nada, te digo que no es así. Que de todo se sale, y que lo importante es quererlo de verdad y ponerte a trabajar en ello para conseguirlo, como hice yo.

En el vídeo de hoy te explico todo esto. Espero que te guste y que te sirva para sacar lo mejor de ti desde ese lugar que NADIE, NUNCA te podrá quitar. TU SER.

 Si te ha gustado el vídeo, compártelo en las redes sociales o dale a la manita hacia arriba en Youtube y ayúdame a que las personas confíen en si mismas y no dejen que los demás les hieran. Un abrazo, Mónica